¡Se me corta la respiración! Entrevista con Maruta Grasmane, la autora del libro “Latvieši cimdi”

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alsunga 9-001“Las auténticas manoplas tradicionales letonas se tejen con lana más fina” Maruta Grasmane, la autora del libro Latvieša cimdi, enseña a reconocer el tejido tradicional.

En el nuevo libro de Maruta Grasmane Latvieša cimdi (editorial Zelta grauds) hay fotografías y gráficos técnicos de 177 pares de manoplas tradicionales con las que podría presumir cualquier chica que antaño tuviera que preparar su ajuar de novia. El mismo esplendor que te envuelve cuando entras en la tienda Senā klēts del Centro de Traje Popular fundado por Maruta Grasmane irradia también de este libro en el que puedes encontrar las combinaciones de colores y los motivos típicos de todas las regiones de Letonia. Varias artesanas han colaborado para tejer estas manoplas. El hecho de que la primera edición del libro casi se haya agotado en un par de semanas hace pensar a la autora que la gente, y en concreto las mujeres letonas, añoran una guía práctica y sus agujas de tejer.

Maruta grasmane en "Senā Klēts"

Maruta grasmane en “Senā Klēts” Foto: Kristaps Kalns, Dienas mediji

Durante las fiestas de invierno siempre hay muchas tiendas y puestos que venden diferentes artículos de punto. ¿Cómo podemos acertar si buscamos unas manoplas tradicionales?

Para regalar habitualmente elegimos manoplas o calcetines que nos gustan. La gente no sabe tanto sobre manoplas como para decir: este diseño es tradicional y este otro no. Empecé a pensar que un libro así es muy necesario cuando vi las manoplas que se tejieron para la Cumbre de la OTAN que tuvo lugar en Rīga en 2006. La idea era maravillosa, porque esa es la tradición del pueblo letón, regalar manoplas. Seguramente estaban tejidas por buena gente y estaban llenas de buenos deseos, pero si hablamos de los diseños, estaban muy lejos de utilizar motivos tradicionales aunque se los considerase como tales. Pensé que había que recopilar las auténticas manoplas tradicionales desde un punto de vista etnográfico para que también el comprador pudiese echar un vistazo en el libro y entender qué es qué. Las manoplas tradicionales habitualmente son mucho más finas, tanto los motivos, como la lana y agujas.

Por ejemplo, las manoplas de la Cumbre estaban tejidas de lana gorda y con agujas gordas. En un mes, una tejedora podría tejer 39 pares de manoplas similares; en el caso de las tradicionales, la cosa cambia. Es un proceso que exige mucho tiempo.

Manoplas para la Cumbre de OTAN

Manoplas para la Cumbre de la OTAN Foto: Delfi

Se dice que para recopilar el material para el libro, ha tardado veinte años. ¿Cómo era ese trabajo?

El tiempo está exagerado porque el trabajo era esporádico. Claro, todo empezó hace unos veinte años cuando trabajé en la Escuela de Artesanía de Rīga y, junto con mis alumnas, iba a ver los fondos de distintos museos. Me alegraba su entusiasmo. Abres el armario, que está lleno de manoplas finas, ves el contenido por primera vez en tu vida y se te corta la respiración. Los fondos del museo Nacional de Historia de Letonia, el museo Etnográfico al Aire Libre de Letonia y el museo de Liepāja eran la mejor escuela. Las chicas tenían que dibujar correctamente la manopla y presentar su material. Había muchísimos esbozos y yo no tiré nada.

Yo misma he hecho las fotos y los dibujos; simplemente he recopilado los fragmentos de motivos pensando que seguramente los voy a tejer. He hecho también muchas consultas.

Hace quince años en Senā klēts entró Andrejs Ozoliņš de la Asociación de los Letones Libres y vio mi carpeta, grande y gorda, llena de fragmentos de diseños que por aquel entonces daba a las tejedoras. Él se entusiasmó y nos incitaba escribir un libro o hacer una recopilación digital. Después de estas exhortaciones, empecé interesarme a investigar más.

Libro "Latvieša cimdi"

Libro “Latvieša cimdi”

¿Ha ido a visitar también a las ancianas que aún recuerdan los motivos antiguos?

No, la verdad que no tenía tiempo para esas expediciones. Empecé a «construir» Senā klēts y ahí se fue todo mi tiempo, durante aproximadamente diez años trabajé sola; después ya pude contratar a una ayudante. Ahora mismo todo está funcionando de maravilla.

¿Hizo algún descubrimiento sobre la cultura de las manoplas?

En mi opinión, todos los letones la conocen. Las más finas y espectaculares son las manoplas que se lucían en un día de fiesta, no las que usaban para ir a trabajar. Hoy en día no tenemos las manoplas de trabajo porque se desgastan. Si alguien nos regala un par de manoplas muy bonitas, las cuidamos y nos las ponemos en ocasiones especiales.

Manoplas de Nīca

Manoplas de Nīca, Kurzeme

¿Hay diferencia entre las manoplas de mujer y las de hombre?

No existen unas diferencias muy marcadas. Existen los motivos para los que necesitas 30 puntos en una aguja, no trece o quince, que es lo habitual. Con treinta puntos la manopla sale muy grande y no se puede disminuir el motivo. Esto hace que estos diseños grandes y con forro sean para hombres. En la región de Alsunga hay un diseño con un motivo de sol grande y anguloso, dentro del sol hay nueve rombos y cada uno de ellos en el centro tiene unos puntos acentuados. La explicación del diseño indica que eso simboliza nueve campos sembrados. Cuando lo leí, ya tuve claro de entrada que son las manoplas de un hombre.

Manoplas de Alsunga

Manoplas de Alsunga, Kurzeme

¿De verdad no hay ninguna diferencia entre las manoplas que llevaban cuando iban a la iglesia y las que usaban en las bodas, Navidad etc.?

Había manoplas para regalar, las festivas y las de funeral. La gente pensaba en su propio entierro sin problemas. Esto no tiene que ver con la historia de las manoplas, pero antes la novia regalaba a su suegra una camisa de lino bordada. La suegra la llevaba muy rara vez, solo en fiestas importantes y la guardaba para su entierro. Si hoy en día la nuera regalase una camisa así a su suegra, no me imagino qué pasaría. Antes era algo muy natural: nacemos, hacemos nuestro camino por la vida y nos vamos.

Para las manoplas del entierro se utilizaban los colores oscuros y se sabe que en esos modelos se utilizaba mucho la cruz de Māra. Aunque esta cruz es muy popular y también se encuentra en las manoplas festivas. No suele pasar que un motivo sea exclusivo de una situación.

Cuando una chica se casaba, tenía en su ajuar de novia más de 300 pares de manoplas, otra tenía 100, otra 150. Claro, a la chica la ayudaba toda la familia. Es interesante que los diseños de un ajuar no se repitieran, ya que los letones tenían una gran cantidad de motivos. La etnógrafo Mirdza Slava ha investigado y ha escrito en sus publicaciones que ni estonios, ni lituanos, ni los pueblos escandinavos tienen una tradición tan voluminosa. Podemos sentirnos orgullosos.

Mordaz Slava "Latviešu rakstainie cimdi"

Mirdza Slava “Latviešu rakstainie cimdi”

Si no me equivoco, Mirdza Slava escribió en su día un libro sobre las manoplas letonas. 

Sí. Ella sí que iba por las regiones de Letonia, por los pueblos, las casas, recopilando los diseños de las manoplas. Las manoplas que se ven en mi libro datan del final del siglo XVIII, del siglo XIX, así como del siglo XX, pero en los años 50 del siglo pasado Mirdza Slava recopiló los diseños e investigó las tradiciones de su tiempo. Su libro es una obra muy apreciada por las tejedoras.

Me acuerdo que en los años 90, mi madre también tejió con gusto algo de este libro, pero ya no lo hace. ¿Qué sensación tiene usted sobre las tendencias actuales en punto?

He pensado mucho sobre esto de tejer, y hasta aseguro que nosotros, los letones, somos un pueblo no solo de cantar, sino también de tejer. Las mujeres. La tradición sigue viva, a lo mejor no en una cantidad muy grande, pero en cualquier caso, a una letona le gusta coger las agujas y tejer un poco. Eso ayuda a pensar. Porque cuanto antes empiezan las chicas a hacer labores, mejor. ¡A lo mejor por eso las letonas son tan inteligentes!

Manoplas de Gramzda

Manoplas de Gramzda, Kurzeme

Muy a menudo pasa que la persona ha llegado a casa del trabajo y ya no quiere pensar. 

Asja Vajeika, la mujer que ha tejido el mayor número de manoplas para mi libro, teje viendo la tele. El problema es que, a lo mejor, para la mujer contemporánea es ya difícil inventar un motivo. No creo su madre pueda ahora diseñar un motivo.

Yo tampoco. 

Por eso. Por eso en el libro ya se proporcionan el número de puntos y los colores. Solo tienes que tejer. Incluso si el motivo no te convence, en la página de al lado puedes ver una manopla ya tejida. Yo creo que este libro incita a nuestras mujeres a retomar las antiguas tradiciones, porque ya está todo hecho.

Manoplas de Izvalta

Manoplas de Izvalta, Latgale

Cuando va por la calle, ¿puede decir, «esta mujer lleva unas manoplas de Kurzeme, aquella de Zemgale»?

En general, sí. En general, los motivos grandes son más frecuentes en Kurzeme. En Vidzeme, los motivos son más pequeños. A las mujeres de Zemgale les gusta poner el dibujo hasta un poco por encima del pulgar, pero lo demás lo tejen liso. A su vez a las de Latgale tienen unas manoplas muy glamorosas, la parte del elástico es muy bonita, con unos puntos muy complicados.

Manoplas de Zemgale

Manoplas de Zemgale

¿Se puede explicar por qué, por ejemplo, en Latgale los elásticos son tan expresivos?

En Latgale se tejen también los mantones de lana más asombrosos, que exigían mucho trabajo y una paciencia gigantesca. A lo mejor debe también a que en esta región la tierra es la más dura de trabajar. En mi opinión, la vida es bastante más sencilla para las mujeres de Zemgale, porque allí no hay que hacer nada: pones una flor en la tierra y ya crece. En Latéale y sobre todo en Kurzeme no lo vas a conseguir. A lo mejor la gente de allí está acostumbrada al trabajo duro, es difícil de decir. En Kurzeme la elaboración de los elásticos es más rica y la composición del dibujo es más complicada y, a veces, más estratificada.

Manoplas de Rudzāti, Latgale

Manoplas de Rudzāti, Latgale

Al mirar una manopla, ¿se puede decir qué caracteriza a cada región? 

La manopla habla sobre el carácter de la tejedora. Hay manoplas que están tejidas sin tropiezos y equilibradamente. Eso quiere decir que la gente que las ha hecho tiene paciencia, está equilibrada y contenta con la vida. Hay otras en las que una vuelta está prieta, pero otra floja, y la siguiente otra vez prieta. El tejido va como cubierto de tocones. A lo mejor la tejedora tiene inclinaciones depresivas y en este momento para ella es muy difícil tejer, pero tiene que hacerlo. Si te sientes mal, el punto te ayuda igual que un psicólogo. Antes, las madres, cuando las hijas empezaban a mirar a los chicos o a tener novios, y a lo mejor empezaban a pensar ya en boda, daban a estas una madeja de lana que previamente habían enmarañado y les pedían que la desenredaran. Si la hija no lo conseguía, la madre decía: «Tienes que esperar. Aún tienes mucho trecho hasta que estés lista para tener marido; antes tienes que aprender ser paciente y a tener serenidad.»

No sería justo si ahora dijese que, por ejemplo, las tejedoras de Latgale son más aplicadas, pero las de Kurzeme o Vidzeme, no.

Manoplas de Paulina, Vidzeme

Manoplas de Paulina, Vidzeme

Pero, por ejemplo, ¿qué puede decir de los colores?

Los colores que podemos ver en las manoplas antiguas dependían de las plantas que había en una región concreta. La inclinación por colores más llamativos promovió la obtención de tintes sintéticos, por eso las manoplas con colores más chillones aparecen al final del siglo XIX, cuando se empezaron a utilizar los tintes de anilina. En cuanto a la intensidad de los colores, la competición está, sin duda, entre las tejedoras de Latgale y las de Kurzeme.

A mediados del siglo XX se editó un librito sobre los colores naturales. Ala gente le gustaba recoger cortezas, flores, hojas y experimentar. Hoy en día hemos pasado a los tintes sintéticos con los que se pueden obtener unos matices más finos. En la región de Rucava es muy popular el tono azul muy chillón, que es muy difícil de obtener. Pero somos un país con salida al mar y con comunicaciones marítimas desde antaño, así que no teníamos problemas con los tintes. Teñir también es un arte muy grande.

Manoplas de Džūkste, Zemgale

Manoplas de Džūkste, Zemgale

¿Recuerda la primera manopla que tejió?

Tenía unos cinco años cuando mi madre adoptiva me dio un trapito con rosas dibujadas en él y empecé bordarlas. Si pienso un poco, la técnica de manualidades que más apreciado y que he tenido presente toda mi vida es el bordado. Empecé a tejer con siete u ocho años, pero no recuerdo mis primeras manoplas. Tejí unas manoplas muy bonitas con unos soles rojos cuando estudiaba en la Escuela de Artesanía de Rīga.

¿Tejió su ajuar de novia?

Claro que no. Durante la época soviética no se hablaba mucho de estas cosas. He crecido sin tejer a ganchillo, que estaba considerada la labor más burguesa de todas. No se apreciaban las tradiciones antiguas. Ahora empezamos a pensar en eso. Las tradiciones vuelven y con bastante fuerza.

Manoplas de Slate, Augšzeme

Manoplas de Slate, Augšzeme

Maruta Grasmane

Nacida en 1941.

De 1976 a 1997 ha sido la directora de la sección de Manualidades y profesora de la Escuela de Artesanía de Rīga

De 1988 a 1993 profesora de la cátedra de Enseñanza de Oficio de la facultad de Pedagogía de la Universidad de Letonia

1991 empezó a funcionar el Centro de Traje Popular Senā klēts, para popularizar etnografía y el arte popular de Letonia en el mundo

Participado en varias exposiciones internacionales de traje popular

En 2000 escribe el libro Latviešu tautas tērpi. Raksti. Izšūšana (Traje popular leton. Ornamentos, Bordado (editorial Rasa ABC)

Es autora y coautora de varios libros sobre economía doméstica.

Entrevista publicada en el periódico “Diena”, escrita en letón por Lana Kazlauskiene en 2 de enero de 2013

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